Thursday, July 15, 2010

Canciones de nuestras vidas (XXIII)


Hilo de seda - Los Pekenikes
Mariano Martínez, fundador del grupo ceutí Bemol Group, me regaló un doble CD donde están recogidas sus canciones. Temas propios y versiones de canciones de artistas admirados por él. En un CD hay una canción de Los Pekenikes y al escucharla me acordé de mi primer disco del grupo madrileño. Compré el disco en Comercial Africana y junto a varios amigos fuimos a escucharlo a casa de Amadeo, su padre tenía un tocadiscos muy bueno y nos permitió aquella pequeña reunión musical. Las opiniones después de la escucha fueron muy variadas; un grupo instrumental no era lo más normal y costaba sentirte identificado con su música. Mi insistencia en la calidad de aquellos músicos ganó la batalla –eso creo- y Los Pekenikes pasaron la prueba gracias a Hilo de seda, canción que inició una serie de éxitos que dieron al grupo un estilo propio. Los Pekenikes y Los Relámpagos son los dos grupos instrumentales más importantes de la historia del rock en España.
El grupo se formó en 1960 y después de intentar tener un cantante estable tras el abandono de Juan Pardo decidieron transformarse en una banda instrumental y ¡acertaron! Después de Hilo de seda vinieron otros éxitos inolvidables: Frente a palacio; Lady Pepa, Cerca de las estrellas, Troncos huecos, Arena caliente y otras composiciones que han quedado para la historia como la extraordinaria Los cuatro muleros.
Hilo de seda
fue el inicio serio de una relación musical que dura hoy día. La música de Pekenikes es ideal para acompañar de fondo. Muchas veces la poníamos en los guateques para dar tregua a las chicas ante el acoso disimulado de algunos desesperados. La música de Pekenikes solía calmar el ambiente.
Después de muchos años dedicados a sus respectivos trabajos, los miembros se reunieron en 1996 para grabar un CD. Este trabajo contiene 11 temas en la mejor línea instrumental del grupo y además cuenta con una grata sorpresa; hay un tema vocal cantado por el que fue vocalista de Canarios. Teddy Bautista canta un tema de Ray Charles acompañado por Los Pekenikes que emociona.


Madison en la Costa del Sol – The Rocking Boys
Es la primera canción que recuerdo haber bailado en un sitio publico. Uno de los mejores recuerdos que conservo en mi memoria es la Feria de Hadú. Aquella maravillosa Feria que se celebraba en mi barrio y que competía con la oficial de la ciudad, quizá una de las causas principales de su desaparición.
En la explanada entre el cuartel de la Guardia Civil, el campo de fútbol, el Asilo y el mercado o zoco como le decíamos entonces, se celebraba el evento veraniego que movilizaba a todo el barrio. Aunque la feria empezó años antes, su esplendor fue en la década de los cincuenta. Creo que aquellos festejos marcaron un hito en la historia del barrio y en la propia ciudad.
Recuerdo momentos especiales y detalles con nitidez. La Tómbola El Cubo, ubicada en un lateral del cuartel, era todo un símbolo de aquella feria; desde mi casa se escuchaban los anuncios de premios y las llamadas a la participación. El recordado bar California se engalanaba para aquellos inolvidables días con el tío de mi amigo Vivo en la acera haciendo unos extraordinarios pinchitos en su anafe. La emoción y ganas de participar en nuestra feria se apoderaban de todo el barrio.
En el campo de fútbol se celebraban diversas actividades, boxeo, cante flamenco, bailes y cine. En el cespe se instalaba una pantalla y visionábamos películas, especialmente las de Oliver Hardí y Stan Laurel “el gordo y el flaco”. Allí fue donde escuché por primera vez Madison en la Costa del Sol. Una canción sencilla pero que hizo que moviera el cuerpo, fue en 1962, era un crio. El grupo era muy conocido en Ceuta donde actuaba constantemente. Sus canciones, ritmos de la época te enganchaban rápidamente y su Madison en la Costa del Sol es la puerta que me hace recordar una feria que nunca debió desaparecer. A pesar de todas las explicaciones que en su momento se dieron, creo que la competencia con la oficial era muy fuerte y eso la mató.


Rock’n roll – (Tom Stoppard) Alex Rigola
“Hasta los 25 años se es revolucionario; hasta los 50 moderado y hasta el final, conservador”. Este dicho político siempre he pensado que es mentira. El pensamiento político de cada persona puede moderarse o radicalizarse a medida que los años pasan y aprendes de la vida pero si está construido con buenos cimientos, será siempre el mismo con pequeños cambios. Creo que las ideologías las estropeamos en el momento de ponerlas en practica. Creo que el anarquismo tiene mucha razón cuando dice que el poder corrompe.
Rock’n roll es una obra de teatral en la que, utilizando la música como hilo conductor, se repasa el fracaso histórico del comunismo. Dos ciudades, Praga y Cambridge y dos protagonistas, defensores de socialismo proletario, nos llevan por los caminos que van desde La Primavera de Praga hasta 1990. Años en los que desde ciudades distintas y situaciones políticas muy diferentes, los dos protagonistas defienden el mismo ideario. La obra es un ejercicio de amistad por encima de todo. Años de disputas y enfrentamientos para constatar al final el fracaso de sus vidas.
La música es utilizada como elemento subversivo. El rock como otras actividades, estaba prohibido al representar al capitalismo y era considerado un símbolo burgués. Las canciones han sido seleccionadas con muy buen criterio y son representativas de distintos años y acontecimientos. El rock, utilizado como metáfora de la libertad. Es uno de los grandes logros de la música; derribar barreras y unir fronteras.
Sólo creo que falla en una cosa. El autor utiliza el comunismo para hacer ver el fracaso de las grandes ideologías como sistemas políticos y creo que los que fallamos estrepitosamente somos las personas pero, siempre nos queda; el ROCK.


Ciudad podrida - La Banda Trapera del Río
El pasado 8 de abril murió Malcolm Mclaren. Se hizo famoso por ser el impulsor del llamado movimiento punk en su versión más comercial; música, tiendas de complementos y todo un mundo estético que lo hizo millonario. La muerte de Malcolm me ha hecho recordar a un grupo pionero del punk hispano aunque ellos no se consideraron dentro del movimiento: La Banda Trapera del Río.
El grupo nació en 1976 en el barrio de La Satélite de Cornellá de Llobregat (Barcelona). Un barrio obrero que influyó en el estilo de la banda y en sus composiciones. Canciones provocativas con las que llamar la atención sobre asuntos delicados. Más cerca del rock duro que del punk, el grupo adquirió fama con rapidez por su estilo provocador y sus conciertos eran como mítines con música.
Las distintas actitudes de los componentes de la banda ante los problemas sociales influyeron en las relaciones personales y el grupo se separó pronto (1982). Han vuelto a unirse varias veces pero de aquella primera etapa trapera hay una canción que define al grupo: Ciudad podrida. Un tema que forma parte de la historia musical urbana del llamado cinturón barcelonés. Un cinturón industrial machacado por el paro y el urbanismo salvaje que tuvo en la Banda Trapera del Río a su máximo exponente musical.
Cuando escribo estas líneas me llega la noticia de la muerte de Juan Pulido, batería de la banda. Sirva esta mención como un pequeño homenaje a su persona.



La última noche – Miguel Vargas Jiménez “Bambino”
GRIFOTAS. Con este nombre se ha presentado recientemente en Barcelona una nueva asociación para reivindicar el cultivo y consumo del kif o kifi como le llamábamos en Ceuta. En árabe significa bienestar y es muy fácil deducir el por qué.
Grifotas me ha hecho recordar a unos personajes que formaban parte del barrio de Hadú; eran conocidos por todos y jamás causaron problemas, les llamábamos: los grifotas. El legionario, Hamido el fumeta, Ben Barek, el rata y otros más, formaban un grupo que a diario se reunía en la parte trasera del campo de fútbol Alfonso Murube para fumarse sus canutos con toda tranquilidad sin molestar a nadie y cantar sus canciones: El Sultán del Imperio Marroquí, El barco de arroz, una personalísima versión del Emigrante de Juanito Valderrama, etc. Aquellos personajes eran conocidos y con varios de ellos teníamos amistad los chavales del barrio. Ellos en su mundo y nosotros en el nuestro sin interferencias, con total respeto a la forma de ser y vivir de cada uno. Entre ellos había uno apodado “el rata”. Éste personaje era un fanático de Bambino a quién imitaba muy bien. Sólo había que picarlo un poco y animarlo para que se lanzara a cantar algunas de las canciones que Bambino popularizó con su peculiar estilo. La versión del cantaor sevillano La última noche la bordaba. Aquella canción en su voz transmitía sentimientos ocultos por algo sucedido en su vida y dejaba salir alguna que otra lagrima. Grifotas era algo cotidiano en nuestras vidas y formaba parte del entramado social de nuestro barrio. La última noche de Bambino me ha hecho recordar a aquellos grifotas y el rata ha vuelto a mi memoria sin esfuerzo alguno.

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